Sobre las rabietas y cómo manejarlas

Sobre las rabietas y cómo manejarlas

Los padres entienden cuando hablamos de una rabieta: el niño se tira en el piso, grita, tira las cosas, y no entiende razones; un episodio con mayores o menores dimensiones según el niño, y que puede ser dificil de entener y controlar.

Una rabieta o berrinche es un episodio emocional intenso típico de los primeros años de vida, que se manifiesta de diversas maneras según el temperamento, el manejo de los padres y del ambiente en que se presente, entre esas manifestaciones se destacan: llanto excesivo, gritos, patadas, golpes, tirarse al piso, romper cosas, pegarse a sí mismo, no obedecer y desafiar, brazos cruzados, ceño fruncido y dientes apretados.

Las rabietas aparecen cerca de los dos años, y se intensifican entre los tres y cuatro, se pueden mantener hasta cerca de los seis años, por lo que en los primeros años son evolutivamente normales. Son formas del niño manejar su enfado cuando las cosas no le salen como quiere, y representa un punto clave para el desarrollo de su autonomía e independencia. El cerebro de los niños aún está madurando y sus funciones ejecutivas desarrollándose desde la corteza prefrontal del cerebro, por lo que la autorregulación y el control emocional les resulta difícil.

Aprender a diferenciar una rabieta y separarla de la expresión de una necesidad real, es un muy importante, nos ayudará a establecer límites entre lo que está permitido y lo que no, de igual forma si observamos y analizamos las conductas de nuestros hijos, muchas rabietas son prevenibles.

Algunas técnicas que podemos utilizar para lidiar con las expresiones de rabia de los niños son:

  1. Controla tus neuronas espejo: no dejes que la emoción te invada y mantente firme.
  2. Da explicaciones cortas, no corrijas en ese momento porque nadie te está escuchando. Cuando haya mermado el episodio, dialoga y hablen sobre lo ocurrido, busquen soluciones juntos.
  3. Cambia de lugar, distráelo.
  4. No cedas.
  5. Dile que no le estamos escuchando, hasta que se calme.
  6. No utilices tantos ¨no¨, ofrece opciones, negocia.
  7. Pon a tu hijo a dibujar el enfado, reflexionar sobre el mismo, arrugar el papel y depositarlo en una caja, que le ponga nombre a los enfados.

Por Angie Jiménez
Asistente de Programas & Coordinadora Programa de Jóvenes
Aldeas Infantiles SOS República Dominicana

    Leave a Comment